Las proyecciones confirman el cambio de mayorías, pero el conteo de varias circunscripciones continúa. El resultado limita la agenda legislativa de Trump y fortalece a la oposición de cara a 2028.
Estados Unidos amaneció el miércoles 4 de noviembre con una nueva correlación de fuerzas. Los demócratas aseguraron las mayorías en la Cámara de Representantes y el Senado y aumentaron su presencia entre los gobernadores. El resultado significa que Donald Trump enfrentará, desde enero de 2027, un Congreso controlado por la oposición durante la segunda mitad de su Presidencia.
Mayorías definidas, escrutinio abierto
En un corte publicado la mañana del 4 de noviembre, el rastreador electoral de The Guardian, con resultados de Associated Press, contabilizaba 228 escaños demócratas y 139 republicanos adjudicados en la Cámara, con 367 de las 435 contiendas resueltas. La mayoría se obtiene con 218 curules, de modo que el control demócrata ya estaba asegurado; los 68 distritos pendientes impedían hablar de una distribución definitiva de toda la Cámara.
El Senado cambia de manos
En el Senado, el mismo corte mostraba 54 escaños para el bloque demócrata —incluidos dos independientes que se alinean con esa bancada— frente a 44 republicanos, con dos carreras todavía por decidir. La oposición había ganado al menos siete puestos que estaban en manos republicanas, incluidos triunfos destacados en Texas, Kansas, Carolina del Sur, Carolina del Norte, Ohio, Iowa y Maine. El control del Senado es decisivo porque esa corporación examina nombramientos de alto nivel y ejerce competencias exclusivas en tratados y juicios políticos.
Gobernadores amplían la ventaja
El balance agregado mostraba 28 gobernaciones demócratas y 20 republicanas, con 34 de las 36 elecciones estatales del año adjudicadas; otras 14 gobernaciones no estaban en disputa. Entre los triunfos demócratas que cambiaron de partido estaban Georgia, Ohio, Iowa y Texas. Los gobernadores no votan leyes federales en el Congreso, pero dirigen políticas estatales y pueden adquirir mayor peso político para las elecciones presidenciales de 2028.
Gobernar exigirá acuerdos
Con dos cámaras opositoras, Trump tendrá más dificultades para aprobar nuevas leyes, presupuestos y nombramientos sin negociar. Los demócratas podrán abrir investigaciones y exigir comparecencias, aunque no cuentan automáticamente con los dos tercios necesarios para anular un veto presidencial. Tampoco cualquier mayoría parlamentaria implica capacidad para destituir a un presidente: un proceso de juicio político requiere procedimientos y umbrales distintos. Estas cifras corresponden a un corte parcial, no a resultados finales certificados.









