La oposición ganó ambas cámaras en unas elecciones de mitad de mandato marcadas por el costo de vida y la guerra con Irán. Trump admite el golpe y reivindica su capacidad de bloquear leyes.
El Partido Demócrata conquistó el control de la Cámara de Representantes y del Senado estadounidense en las elecciones del martes 3 de noviembre de 2026, una derrota para el Partido Republicano del presidente Donald Trump. La oposición también arrebató varias gobernaciones tradicionalmente republicanas y transformó la relación de fuerzas para los dos últimos años del mandato presidencial.
Qué votaron los estadounidenses
Las llamadas elecciones de medio término se celebran a mitad de un período presidencial de cuatro años. No se elige presidente. Se renuevan los 435 escaños con voto de la Cámara de Representantes, cuyos integrantes ejercen por dos años, y aproximadamente un tercio del Senado, cuyos 100 miembros tienen mandatos de seis años. En 2026 se disputaron 35 plazas senatoriales, 33 ordinarias y dos especiales, además de 36 gobernaciones estatales y elecciones de autoridades locales.
Por qué perdió el oficialismo
Los resultados alcanzaron bastiones republicanos y distritos que Trump había ganado en 2024. Los sondeos a votantes recogieron preocupación por el costo de vida, la inflación, la guerra con Irán y la corrupción. El balance electoral es un revés para la Casa Blanca, aunque no significa que todos los votantes compartan una misma motivación ni que los demócratas hayan resuelto sus problemas de imagen.
Trump responde con el veto
Trump reconoció la derrota y atribuyó parte del desgaste político a la guerra con Irán. Al mismo tiempo aseguró que podría trabajar con los demócratas, pero anticipó que vetaría proyectos que considere inaceptables. El veto permite al presidente devolver una ley aprobada por el Congreso sin firmarla, acompañada de objeciones. El Legislativo puede superar un veto ordinario si obtiene dos tercios de los votos emitidos en cada cámara. Por eso la amenaza presidencial es poderosa, pero no absoluta.
Lo que viene en Washington
La nueva composición del Congreso comenzará a operar en enero de 2027. Desde entonces, los demócratas podrán bloquear iniciativas, examinar la gestión del Ejecutivo, realizar audiencias y ejercer un control más fuerte sobre las nominaciones que necesitan aprobación del Senado. Trump conservará la Presidencia y herramientas ejecutivas, pero negociar con un Congreso opositor será mucho más necesario.









