La reapertura del paso sobre La Soberanía pone fin a cuatro meses de dificultades para viajeros y transportadores. La estructura es temporal y aún requiere intervenciones de protección.
El puente metálico provisional sobre Caño Negro, en el corredor La Soberanía que une a Cubará, Boyacá, con Saravena, Arauca, entró en funcionamiento después de varios meses de restricciones causadas por el colapso de la estructura anterior durante la temporada de lluvias. La habilitación recupera un enlace esencial para vehículos de carga, transporte de pasajeros y comunidades de esta zona fronteriza.
La instalación estuvo a cargo del Instituto Nacional de Vías, Invías, con acompañamiento de la Gobernación de Arauca. En la entrega participaron la secretaria departamental de Infraestructura, Dariana Manosalva; el alcalde de Saravena, Juan Ignacio Cifuentes Santos, y funcionarios de Invías. El gobernador Renson Martínez Prada había realizado una visita previa al sector para examinar las afectaciones y articular respuestas institucionales.
Abierto tras prueba de carga
El subdirector de Gestión del Riesgo de Invías, Johen Valero Rojas, indicó que el 27 de octubre se efectuó satisfactoriamente la prueba de carga, requisito técnico previo para autorizar el paso vehicular. La estructura cuenta con señalización y se encuentra disponible para el tránsito.
La reapertura no significa que todos los trabajos estén terminados. Entre las actuaciones complementarias mencionadas figuran la colocación de geomantas para proteger los estribos, el encauzamiento de aguas y la pavimentación de accesos. Son labores relevantes en un punto cuya vulnerabilidad quedó expuesta durante las lluvias.
Una solución que no es definitiva
Invías señaló que Caño Negro hace parte de un grupo de cinco puentes incluidos en un contrato nacional que contempla intervenciones y la construcción de una estructura permanente. No se divulgó en los reportes revisados un cronograma específico de entrega definitiva para este sitio.
El alivio inmediato está en la recuperación de la movilidad. La siguiente etapa deberá asegurar que las obras de protección resistan las crecientes y que la solución permanente no vuelva a quedar relegada cuando disminuya la emergencia.









